"Ya tengo Instagram, ¿para qué quiero una web?" Si pensaste eso alguna vez, este artículo es para vos. Acá van las 5 razones, sin humo.
Cuando alguien necesita algo, lo busca en Google: "pizzería cerca", "contador monotributo", "gimnasio en [tu barrio]". Sin web, no existís en esa búsqueda — y el que aparece es tu competencia.
Antes de comprarte o visitarte, la gente te googlea. Un negocio con web propia y prolija transmite seriedad; uno que solo tiene un perfil con foto borrosa, no. Tu web es tu mejor traje.
Una web trabaja 24/7: muestra tus precios, recibe pedidos, agenda turnos y responde las preguntas frecuentes que hoy contestás mil veces por WhatsApp.
Instagram puede cambiar el algoritmo, suspenderte la cuenta o simplemente mostrar tu contenido a nadie. Tu web es terreno propio: nadie te la puede tocar, y todas tus redes deberían apuntar hacia ella.
Ya no hacen falta meses ni millones. Con modelos prediseñados que se personalizan con tu marca, tu web puede estar online en menos de una semana, con dominio propio y pagos incluidos.
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